En pocas palabras
- Mantenemos tu web actualizada, protegida y con copias de seguridad.
- Vigilamos que esté en línea y actuamos si algo falla.
- Hacemos los pequeños cambios de contenido que necesites.
Por qué una web necesita mantenimiento
Las webs actuales están construidas con gestores de contenido, temas y complementos que se actualizan con frecuencia para corregir fallos, cerrar agujeros de seguridad y adaptarse a nuevas versiones de navegadores y servidores. Cuando esas actualizaciones no se aplican, la web va acumulando vulnerabilidades y, con el tiempo, aumentan las posibilidades de que algo deje de funcionar o de que alguien malintencionado aproveche una brecha.
El problema es que estas tareas no se ven y casi nadie tiene tiempo para ocuparse de ellas. Así es como muchas empresas descubren que su web lleva días caída, que el botón de contacto no funcionaba desde hace meses o que han sufrido un hackeo que redirige a sus visitantes a páginas extrañas. El mantenimiento preventivo reduce mucho esos riesgos y suele resultar más económico que reparar los daños después.
Qué incluye un buen mantenimiento web
Un mantenimiento serio combina varias tareas. Aplicamos las actualizaciones del gestor de contenidos, el tema y los complementos, pero no a ciegas: hacemos antes una copia de seguridad y comprobamos después que todo sigue funcionando, desde el sistema de reservas o el carrito, si los tiene, hasta las páginas más visitadas. Programamos copias periódicas guardadas fuera del servidor principal, para poder recuperar la web incluso si el alojamiento tiene un problema grave.
También vigilamos que la web esté disponible, revisamos que el certificado de seguridad esté vigente, eliminamos complementos innecesarios que la ralentizan o la exponen, y controlamos que los botones de llamada y WhatsApp funcionan. Además, podemos encargarnos de los pequeños cambios del día a día, como actualizar precios, horarios, fotos o textos, para que la web refleje siempre la realidad de tu negocio.
Mantenimiento a la medida de tu web, sin ataduras
No todas las webs necesitan lo mismo. Una página corporativa sencilla requiere menos atención que una tienda online con pedidos diarios. Por eso ajustamos el mantenimiento a la complejidad de tu web y a lo que necesitas, sin obligarte a contratar paquetes llenos de tareas que no aportan nada. Te explicamos qué hacemos, con qué frecuencia y por qué, y revisamos el plan si tu web cambia o crece con el tiempo.
Trabajamos con transparencia: la web sigue siendo tuya, con tus accesos, y te informamos de las tareas realizadas y de cualquier incidencia relevante. Si en algún momento decides dejar el servicio o cambiar de proveedor, te entregamos todo en orden. Lo que buscamos es que tengas tranquilidad, no dependencia. Y si un día surge una duda o una urgencia, sabes que puedes escribirnos por WhatsApp o llamarnos y hablar con una persona que conoce tu web.