En pocas palabras
- Las empresas acumulan servicios digitales con distintos proveedores, cuentas y fechas de renovación.
- Hacemos un inventario completo: qué tienes, quién lo presta, cuánto cuesta y quién tiene acceso.
- Con esa foto clara detectamos duplicados, servicios sin uso y oportunidades de mejora.
Cómo se llega a no saber qué tienes contratado
Nadie decide un día desordenar sus servicios. Ocurre poco a poco: un proveedor te registró el dominio, otro te hizo la web en un hosting distinto, alguien contrató un programa de facturación, otra persona activó una herramienta de diseño a prueba que acabó cobrándose, y la telefonía se amplió varias veces. Cada contratación tenía sentido en su momento, pero nadie llevaba un registro común.
El resultado es una lista de cargos mensuales y anuales en la cuenta del banco o en la tarjeta de la empresa que cuesta identificar. Algunos tienen nombres poco claros, otros llegan una vez al año y pasan desapercibidos, y unos cuantos corresponden a servicios que ya no se usan o que se pagan dos veces. No es una cuestión de descuido: es la consecuencia natural de crecer sin tiempo para ordenar.
Cómo hacemos el inventario de tus servicios
Partimos de lo que es seguro: los movimientos bancarios y las facturas. Con tu ayuda, revisamos los cargos de un periodo suficiente para cazar también los pagos anuales, e identificamos a qué proveedor y a qué servicio corresponde cada uno. Para los que no se reconocen a simple vista, investigamos hasta averiguar qué son. Después completamos la información con los accesos que tengas a paneles y áreas de cliente.
Con todo ello elaboramos un inventario sencillo: servicio, proveedor, para qué sirve, quién lo usa, cuánto cuesta, cuándo se renueva, a nombre de quién está y quién tiene las claves. Ese documento, que es tuyo, se convierte en el mapa de tu empresa digital. Por primera vez puedes ver todo junto y tomar decisiones con información en lugar de con suposiciones. Además, señalamos los servicios críticos, como el dominio o el correo, para que nunca caduquen por despiste.
De la lista a las decisiones: qué mantener, mejorar o cancelar
Con el inventario delante, las oportunidades suelen saltar a la vista: dos herramientas que hacen lo mismo, licencias de usuarios que ya no están, planes sobredimensionados, servicios que se contrataron para un proyecto ya terminado o renovaciones a precios más altos que los de mercado. También aparecen carencias, como la falta de copias de seguridad o servicios críticos registrados a nombre de un antiguo proveedor.
Te presentamos un plan priorizado con recomendaciones claras y te ayudamos a ejecutarlo: cancelaciones, cambios de plan, traspasos de titularidad o negociación con proveedores. Si quieres, también nos encargamos de mantener el inventario actualizado y de avisarte antes de cada renovación importante, para que la empresa no vuelva a desordenarse y siempre sepas en qué se va tu dinero. Tú decides en cada paso; nosotros ponemos el orden y el criterio.